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| Plaza de Cascón de la Nava |
El nombre del pueblo se debe al ingeniero agrónomo José
Cascón Martinez, investigador en el desarrollo agrario de Tierra de Campos.
El pueblo de
Cascón de la Nava
surgió como consecuencia de la desecación de la Laguna de la Nava de Campos y la
canalización de los ríos Retortillo y Valdeginate, con el fin de aprovechar los
terrenos inundados por las aguas para el desarrollo agrícola.
La idea de
esta desecación no es de hace 50 años como se creía hasta ahora. Esta idea ya
rondaba en el siglo XV, bajo el reinado de los Reyes Católicos, cuando se
realizó la primera propuesta e intento. A partir de entonces y hasta la Guerra Civil se
planteará varias veces con resultados negativos.
En tiempos de Felipe II ( 2ª mitad del siglo XVI), el Papa
Gregorio XIII cedió los Señoríos eclesiásticos pertenecientes a la Iglesia y dentro de los
terrenos de las cinco villas: Becerril de Campos, Villaumbrales, Mazariegos de
Campos, Villamartín de Campos y Grijota, al Estado, con la condición de que
fuera saneado dicho espacio. Esta cesión, sin embargo, no tiene vigencia hasta
el año 1799 en el que surgirá la primera disputa sobre la propiedad de dichas
tierras por parte de las cinco Villas, con el resultado final de la Declaración de
Propiedad por parte del estado.
Una nueva petición para sanear la Laguna se produjo en 1800,
poniendo como justificantes dos motivos perjudiciales para las zonas
colindantes:
l Consecuencias
Sociales: La laguna causaba problemas de salud en las cinco Villas (Azotes de
Fiebres, Tifus...)
l Consecuencias
Económicas: El terreno dedicado a pastos. sería más aprovechado como terreno
agrícola.
Este proyecto se ve truncado por la invasión de España
por parte de los Franceses y el estallido de la Guerra de la Independencia.
Quince años más tarde, tras la expulsión de los
franceses, Fernando VII mandó desaguar la zona con el fin de librarse de las
consecuencias que estaban produciendo las aguas, a la vez que proporcionar una
tierra de cultivo. Pero la precaria
situación económica a causa de la Guerra de la Independencia y la
pérdida de las colonias americanas, provocó la paralización del proyecto.
En 1830, se produce una cesión, por parte del rey, de 4000
obradas de tierra al Marqués de las Marismas del Guadalquivir con la condición
de que estas fueran convertidas en tierras laborables, dada la imposibilidad
del Estado de llevara a cabo este proyecto.
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| Iglesia Parroquial |
Las obras de desecación quedaron terminadas en 1835
quedándose la empresa del canal de Castilla con las 4000 obradas y una casa de
Riego. Pero la oposición de las cinco Villas al desagüe por privarlas de los
pastos que proporcionaban las inundaciones, derivó en la destrucción de obras
de manera que la compañía canceló el contrato. De este modo la propiedad de las
tierras pasó a ser de las cinco Villas con la obligación por parte del Estado
de volver a sanear el terreno. Sin embargo la falta de recursos del Estado y la
incapacidad de las cinco villas, conllevó el progresivo abandonó de las obras
ya realizadas y su desaparición total.
Isabel
II concedió una nueva autorización a Don Pedro Abelló y Don Sabino Herreros
para el estudio y verificación de una nueva desecación en el año 1864 con una
nueva condición: que los terrenos fueran repartidos, de tal forma que ¾ partes
quedaban en manos del concesionario (Empresa del Canal de Castilla) y el resto
se repartiría entre las cinco Villas.
Años
más tarde Herreros transfiere todos los derechos a Francisco Echanove, el cual
terminó las obras en 1870.
Terminada ![]() |
| Calle Cervantes |



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