martes, 26 de agosto de 2014

MUSEO DEL CANAL

Ubicado en Villaumbrales, sita a escasos 11 km de la capital palentina, en la margen izquierda del ramal de Campos, el Museo ofrece una amplia zona verde al exterior, al pie del Canal, en donde se conservan los restos de los astilleros que permitieron la construcción y reparación de las 400 barcas que llegaron a surcar el Canal, a finales del siglo XIX.
CANAL DE CASTILLA


La Casa del Rey, un edificio noble de sillería, madera y ladrillo visto datado a finales del siglo XVIII, y con escudo real de Carlos IV, alberga el amplio aparato expositivo, con dos plantas dedicadas a exposición museística y una planta bajo cubierta reservada a la gestión e investigación.


ESCUDO DE MUSEO DEL CANAL

La planta baja alberga una gran maqueta del Canal en torno a la cual discurre una pasarela tecnificada que permite "recorrer a vista de pájaro" todos los trazados de los tres ramales que componen la obra, el Norte, el Sur y el de Campos.
Igualmente presenta, mediante numerosos recursos audiovisuales, la composición de esta insigne infraestructura, así como el Patrimonio Natural y Cultural que la misma alberga a lo largo de su recorrido. La recreación de un embarcadero fluvial de principios del siglo XIX completa la misma.

MUSEO DEL CANAL

BARCO JUAN DE HOMAR


Por su parte, la primera planta permite hacer un recorrido histórico por la génesis, construcción y avatares del Canal de Castilla, desde 1753 hasta la actualidad. A través de elementos audiovisuales, interactivos digitales, planos, maquetas y vitrinas, el visitante podrá conocer de primera mano cómo se gestó el proyecto, cómo fue el largo y complejo período en que el canal fue construido, y cuales sus usos a lo largo del tiempo.
MAQUETA DE LOS RAMALES

Un personaje virtual, el ingeniero D. Juan Bautista de Homar, director de las obras del canal en el último tercio del siglo XVIII, y hasta 1806, será el encargado de guiar al visitante, en lo que se ha concebido como una visita amena y rigurosa, pero no exenta de guiños divertidos.
UTENSILIOS DE LOS BARCOS

Por último, la planta bajo cubierta ha sido convertida en área de despachos destinados a la gestión del Museo y a recepcionar a los investigadores del Canal de Castilla, que precisan de una zona de gabinete para llevar a cabo su trabajo.
Los contenidos museísticos han sido dimensionados para que todos los públicos, infantil, juvenil y adulto, puedan disfrutar conociendo el Canal, existiendo ofertas museográficas y multimedia muy variadas y polivalentes intelectualmente. Igualmente, todas las dependencias han sido adaptadas para el uso por personas con minusvalías, por lo que se puede afirmar que se trata de un auténtico museo para todos los públicos.
Con todo ello, el Canal de Castilla pasa a contar con una instalación museística específica, al margen de los centros de interpretación que a lo largo del recorrido del mismo se localizan. La idea es que la visita a este museo, sito en un punto central y estratégico de los desarrollos de los tres ramales, sirva para potenciar -turística y culturalmente- el Canal de Castilla y todos los valores naturales y patrimoniales que el mismo alberga.

IGLESIA DE SAN JUAN

Iglesia de Juan de Villaumbrales
Su construcción se data en el siglo XIII, con reformas en 1700 en la capilla mayor y en las bóvedas.

Iglesia de San Juan



Formada por aparejos irregulares en piedra de sillería y ladrillo; los muros norte y sur presentan tramos lineales, que ven rotar su uniformidad por los salientes que forman la capilla del lado del Evangelio y la Sacristía.





Puerta norte o "PUERTA GALLEGA"
Torre de San Juan
Tres contrafuertes en cada uno de los lienzos, soportan el peso de la bóveda. Aparecen en ambos lados puertas de entradas, una frente a la otra. La puerta norte o "Puerta Gallega" como es llamada en los libro de Fábrica, es un simple vano formado por arco de medio punto. 
La portada Principal fechada del siglo XIII, aparece formada por tres medias columnas lisas cuyas basas descansan sobre un banco que recorre el atrio, soportan tres arquivoltas con boceles y media caña, adornando arcos bastante apuntados que se apoyan sobre capiteles corridos, decorados con motivos vegetales.

Retablo Mayor, con relieves de Tomás Sierra.
Consta de una sola nave crucero, con columnas adosadas que soportan arcos apuntados, cubriéndose con bóvedas de arista en la nave y en el brazo derecho del crucero, de crucería estrellada en el brazo izquierdo, y cúpula rebajada en el centro. La capilla mayor se cubre con bóveda de cañón con lunetos.
Capilla del Baptisterio
Con las continuas reparaciones efectuadas, se han encontrado numerosos frescos del inicio de la construcción.
Frescos

Frescos

Frescos de San Juan
Destaca en el lado del Evangelio su retablo barroco del segundo tercio del siglo XVIII, con escultura de crucifijo del siglo XVI, y retablo Rococó de últimos del XVIII.




 En el lado de la Epístola existe un retablo barroco de segundo tercio del siglo XVII, y retablo rococó del tercer cuarto del XVIII.




Así como una bella pila bautismal de gallones del XVI.

Pila Bautismal.

Debemos también hacer referencia a su artesonado mudéjar.

Artesonado Mudejar.
Su importante escultura de “la Piedad” de finales del siglo XV, obra de Alejo de Vahía.

"La Piedad"

Al igual que su magnifico órgano del año 1843, por José Otorel.

Órgano Ibérico.




HISTORIA DE VILLAUMBRALES

Vista de Villaumbrales

Villaumbrales pertenece a la Comarca de Tierra de Campos, provincia de Palencia, sobre una inmensa llanura, rodeada de trigales, viñedos, cebada, centeno y avena.
En Villaumbrales se han localizado yacimientos de la época de Hierro y de la época de los Romanos. De la época de Hierro estamos hablado de la segunda Edad del Hierro (S. IV – I a. C.), en esta etapa hay una utilización masiva del metal y por el otro uso del torno para la elaboración de las cerámicas, dejando de ser en muchos casos producciones locales que pasarán a tener carácter industrializado, alcanzando su máximo desarrollo en vísperas de la conquista romana.


Plaza del Ayuntamiento de Villaumbrales

Fuente de los caños de Villaumbrales

De la época Romana, a la llegada de los romanos a la Península, en el 218 a. C., las tierras estaban ocupadas por el pueblo de los vacceos. En el 99 a. C., se produce una revuelta de celtíberos y vacceos venciendo a Coelio Caldo. Roma envía a la Península en el 98 a. C. a Tito Didio quien propina un duro escarmiento a los sublevados. La cercanía a Intercatia pudo suponer a Villaumbrales, un pequeño asentamiento agrícola-pastoril durante la época Romana, manteniéndose éste en el período visigodo, ya que algunas reliquias de este pasado han sido halladas en sus campos.
La llegada de los árabes (711), supondrá la despoblación de muchos núcleos de población, entre ellos los de Tierra de Campos a la cual atacó Muza, por lo que o murieron o huyeron los pocos habitantes que tuviera Villaumbrales.
Fue en la época de Alfonso III, cuando las casas volvieron a levantarse: “Poblo ese rey Alfonso en los Campos que dicen godos y estos son tierras de campos y toro..”
En el primer tercio de S. X, llego desde Roma el cardenal Raymundo en peregrinación a Santiago, portando valiosas reliquias. Viéndose viejo y con escasas esperanzas de volver a San Pedro, pidió a la reina doña Teresa Ansúrez alguna vieja iglesia que pudiera regentar hasta su muerte. La esposa de Sancho “El Gordo” acudió a sus hermanos Fernando, Gonzalo, Nuño y Enrique Ansúrez, Señores de Monzon, quienes le concedieron la iglesia de “Santa María Dehesa Brava”, o también llamada “Santa María de Husillos”. Instalado el cardenal, construyó junto a ella una abadía de la cual fue Abad. La comunidad comenzó a recibir donaciones, siendo una de las primeras la de doña Teresa Ansúrez, del poblado de San Julián (despoblado existente entre Villaumbrales y Fuentes Quintano, despoblado cercano a Fuentes de Valdepero).
Años más tarde ya en el S. XII, Alfonso VIII “El de las Navas”, queriendo favorecer a su repostero Fernán Sánchez por los servicios prestados, le entregó Villaumbrales como señorío. Dicha posesión estuvo en las manos de sus descendientes, hasta 1218 en que pasó a don Rodrigo Giménez de Rada, arzobispo de Toledo, pasando las rentas de la villa, alas arcas arzobispales.
El S. XIV trajo a villaumbrales importantes acontecimientos; por un lado, la llegada en 1331 de Alfonso XI para entrevistarse con don Juan Manuel y don Juan Nuñez de Lara, sobre la demanda del futuro de Gibraltar. Cuatro años más tarde, el arzobispo toledano Gimeno de Luna, cedió a Leonor de Guzmán, favorita del rey, el señorío de Villaumbrales, el cual era poseedor. Dicha cesión suscitó fuertes críticas, ya que parecía reconocer la unión existente entre ambos. A la muerte del arzobispo, le sucedió su sobrino Gil de Albornoz en la sede toledana, teniendo lugar durante ese período el primer pleito entre Villaumbrales y la Abadía de Husillos. La causa de él, estriba en la posesión del despoblado de San Julián (se despobló en 1160). El arzobispo, como señor de la villa hubo de tomar partido en el pleito, siendo agraciado en él Villaumbrales.


Iglesia de San Juan de Villaumbrales
Muerto Alfonso XI le sucede Pedro I, el cual no mantenía buenas relaciones con don Gil. Este hecho supuso el abandono de Toledo, para integrarse en la corte papal de Avignon, donde residía el Pontífice. La ayuda prestada en la toma de los Estados Pontificios le valió el abadengo de Husillos, lo que le supuso en el segundo pleito tomar partido por la Abadía contra los intereses de Villaumbrales.
Permaneció Villaumbrales bajo mandato del arzobispo varios siglos durante los cuales fue amurallada como recinto señorial, a la vez que seguía pagando alcabalas y tercias. La jurisdicción de Toledo acabó en 1574, cuando el Papa Gregorio XIII otorgó el señorío de Villaumbrales al rey Felipe II, por la defensa de la cristiandad hizo con sus tercios y naves, en Bélgica y Lepanto. El otorgamiento llevaba consigo: elección de alcaldes Mayor y Ordinario; Regidores, Alguaciles..etc, así como obtener de sus rentas cantidades inferiores a 40000 ducados. Ante la escasa aportación económica que hacía la villa, los consejeros del rey le aconsejaron venderla, pensando en el vallisoletano Andrés de Lespes como comprador, a quien le cupo la inmensa satisfacción de poseer tan hermosa población.


Torre de San Pelayo

Pocos sucesos ocurrieron en Villaumbrales por entonces, hasta principios del S. XIX, fecha en la que comienzan las obras del “Canal de Castilla” a su paso por Villaumbrales. Con su construcción se intentaba un transporte de mercancías más rápido entre la meseta y el puerto de Santander, desde el cual serían trasladados a diferentes puntos del mundo.
En otras dos empresas contribuyó a finales del S. XIX e inicios del XX : Permitió a la línea férrea Palencia-León-Galicia, de paso por sus trigales; asimismo dio provisión de teja a los monjes cistercienses de “ La Trapa “ para la reconstrucción de su monasterio.

lunes, 25 de agosto de 2014

HISTORIA DE CASCÓN DE LA NAVA

Plaza de Cascón de la Nava
Entidad local menor que depende del término municipal de Villaumbrales, es un pueblo nuevo y muchos de sus habitantes vinieron del pueblo de Riaño en la provincia de León, que tuvieron que abandonar pues se iba a construir un embalse a mediados de los años 60. Un pueblo de colonización, en el que sus habitantes proceden, en su mayoría, a parte de los de León; de pueblos de Guadalajara, Zamora, Valladolid y Salamanca, muchos de ellos anegados por las aguas de pantanos.




El nombre del pueblo se debe al ingeniero agrónomo José Cascón Martinez, investigador en el desarrollo agrario de Tierra de Campos.
El pueblo de Cascón de la Nava surgió como consecuencia de la desecación de la Laguna de la Nava de Campos y la canalización de los ríos Retortillo y Valdeginate, con el fin de aprovechar los terrenos inundados por las aguas para el desarrollo agrícola.
La idea de esta desecación no es de hace 50 años como se creía hasta ahora. Esta idea ya rondaba en el siglo XV, bajo el reinado de los Reyes Católicos, cuando se realizó la primera propuesta e intento. A partir de entonces y hasta la Guerra Civil se planteará varias veces con resultados negativos.
En tiempos de Felipe II ( 2ª mitad del siglo XVI), el Papa Gregorio XIII cedió los Señoríos eclesiásticos pertenecientes a la Iglesia y dentro de los terrenos de las cinco villas: Becerril de Campos, Villaumbrales, Mazariegos de Campos, Villamartín de Campos y Grijota, al Estado, con la condición de que fuera saneado dicho espacio. Esta cesión, sin embargo, no tiene vigencia hasta el año 1799 en el que surgirá la primera disputa sobre la propiedad de dichas tierras por parte de las cinco Villas, con el resultado final de la Declaración de Propiedad por parte del estado.
Una nueva petición para sanear la Laguna se produjo en 1800, poniendo como justificantes dos motivos perjudiciales para las zonas colindantes:
l   Consecuencias Sociales: La laguna causaba problemas de salud en las cinco Villas (Azotes de Fiebres, Tifus...)
l   Consecuencias Económicas: El terreno dedicado a pastos. sería más aprovechado como terreno agrícola.
Este proyecto se ve truncado por la invasión de España por parte de los Franceses y el estallido de la Guerra de la Independencia.
Quince años más tarde, tras la expulsión de los franceses, Fernando VII mandó desaguar la zona con el fin de librarse de las consecuencias que estaban produciendo las aguas, a la vez que proporcionar una tierra de cultivo. Pero la precaria  situación económica a causa de la Guerra de la Independencia y la pérdida de las colonias americanas, provocó la paralización del proyecto.
En 1830, se produce una cesión, por parte del rey, de 4000 obradas de tierra al Marqués de las Marismas del Guadalquivir con la condición de que estas fueran convertidas en tierras laborables, dada la imposibilidad del Estado de llevara a cabo este proyecto.


Iglesia Parroquial
Las obras de desecación quedaron terminadas en 1835 quedándose la empresa del canal de Castilla con las 4000 obradas y una casa de Riego. Pero la oposición de las cinco Villas al desagüe por privarlas de los pastos que proporcionaban las inundaciones, derivó en la destrucción de obras de manera que la compañía canceló el contrato. De este modo la propiedad de las tierras pasó a ser de las cinco Villas con la obligación por parte del Estado de volver a sanear el terreno. Sin embargo la falta de recursos del Estado y la incapacidad de las cinco villas, conllevó el progresivo abandonó de las obras ya realizadas y su desaparición total.
Isabel II concedió una nueva autorización a Don Pedro Abelló y Don Sabino Herreros para el estudio y verificación de una nueva desecación en el año 1864 con una nueva condición: que los terrenos fueran repartidos, de tal forma que ¾ partes quedaban en manos del concesionario (Empresa del Canal de Castilla) y el resto se repartiría entre las cinco Villas.
Años más tarde Herreros transfiere todos los derechos a Francisco Echanove, el cual terminó las obras en 1870.
Terminada la Guerra civil, se da por válido el proyecto de Díaz Caneja pero la inadecuada puesta en funcionamiento debido al elevado presupuesto que ello conllevaba, junto con la defensa histórica de la desecación por parte de los habitantes del sector y la administración pública ponen fin al proyecto en 1940.El estado toma parte en todo el asunto, tanto en ordenación parcelaria como en planes de Canalización enmarcadas por la política Agraria del Régimen. Así, todas las obras de saneamiento y canalización se realizaron entre 1949 y la época de los años 60. El proyecto de riego y colonización de los terrenos de la Laguna recaen en el Instituto Nacional de Colonización de Reforma Económica y Social de la Tierra. Se complementa la actuación con la colonización y concentración parcelaria con el fin de paliar dos problemas principales como son: Aumentar el espacio regable y paliar el minifundismo. El nuevo orden Rural impuesto por la política agraria del régimen estaba basada en la importancia de la vida rural, oponiéndose al desarrollo de áreas urbanas e industriales, como había ocurrido en distintas zonas de la península. Esta política fue cambiada por un intento de desarrollo menos “ técnico y dirigista”. Así, los terrenos colindantes fueron expropiados, delimitados y parcelados en el año 1960, siendo aprobado en el 66 por el Plan de Colonización de la zona regable de la Nava de Campos. 


Calle Cervantes